21 de marzo de 2008

Esta es la casa de la música...

Está hecha de ladrillos musicales, de piedras musicales. Sus paredes, percutidas con macillos, hacen todas las notas posibles. Sé que hay un do sostenido sobre el diván, el fa más agudo está bajo la ventana, el suelo está todo en si bemol mayor: una tonalidad excitante. Hay una estupenda puerta atonal, serial, electrónica: basta rozarla con los dedos para extraer de ella toda una composición de la Nono-Berio-Maderna. Como para hacer delirar a Stockhausen (que en esta imagen entra con mayor derecho que otros, por ese "haus", casa, incorporado al apellido).
Pero no se trata sólo de una casa. Hay un país musical que contiene a la casa-piano, la casa-celesta, la casa-fagot. Es un país-orquesta. Al atardecer los habitantes, haciendo sonar sus casas, hacen todos unidas un hermoso concierto antes de irse a dormir... De noche, mientras todos duermen, un prisionero toca los barrotes de su celda...

Fragmento extraído del capítulo nº 2, La china en el estanque, de la obra "Gramática de la Fantasía" de Gianni Rodari.

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